Es muy sabido que el deporte es bueno para la salud. Todos los especialistas lo recomiendan para fortalecer el cuerpo humano, para prevenir algunas patologías e, incluso, para favorecer la curación. En los últimos años el deporte se ha interiorizado positivamente en la población. Algunos expertos destacan la transformación que se ha producido en la concepción mayoritaria sobre el deporte, que ha pasado de una concepción elitista imperante hace varias décadas a una concepción popular.

Pero hacer deporte, en especial cuando se hace de forma intensiva, puede comportar también algunos riesgos. Y del mismo modo que la práctica del deporte se está generalizando, la preocupación sobre los riesgos que implica practicar deporte también es creciente. No pasan desapercibidas las noticias sobre gente joven y deportistas que después de realizar un ejercicio mueren de manera repentina. La muerte repentina, como su nombre indica, es rápida e inesperada y se produce en individuos aparentemente sanos. La pérdida de las funciones vitales pasa instantáneamente o en un breve intervalo de tiempo desde el inicio de los síntomas. La muerte repentina es el momento posterior al "crescendo" final, cuando el corazón entra en una arritmia ventricular que descontrola por completo el ritmo hasta que se paraliza en seco. Sin latidos, la sangre no se envía al cuerpo y el oxígeno no llega al cerebro. Si la situación no se restablece en diez segundos la persona se desmaya y, si el pulso no se recupera, en diez minutos muere.

El 88% de las muertes repentinas en mayores de 35 años se producen por la existencia de una aterosclerosis de las arterias coronarias que en el contexto de un esfuerzo y al aumentar las catecolaminas circulantes, provocan un infarto de miocardio y/o una arritmia. Esta muerte repentina es más probable que ocurra en presencia de perfiles anormales de frecuencia cardíaca durante el ejercicio y su recuperación. En la gente más joven de 35 años, la mayoría de las muertes repentinas se producen por enfermedades congénitas como la miocardiopatia hipertrófica. Esta enfermedad tiene una especial importancia en los deportistas. Cuando el músculo cardíaco es sometido a un sobre entrenamiento permanente hablamos de corazón de atleta. El músculo cardíaco, como cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, sufre modificaciones para adaptar a las necesidades orgánicas de cada momento. Muchas de ellas, cuando el entrenamiento se mantiene durando mucho tiempo, producen cambios permanentes que sólo vuelven con el paso de muchos años, como en el caso de los deportistas profesionales y aquellos forofos con alta dedicación.

Así pues, tan importante es hacer deporte, como hacerlo de manera saludable y saberlo dosificar. El proyecto S2-Salut&Sport intenta hacer una aproximación en este campo para ayudar en la realización de prácticas deportivas más saludables.